La Religión

La vida cristiana es más que relación… es religión!

La palabra religión a cambiado de definición y aplicación con el pasar de los siglos. Significa muchas cosas para muchas culturas y los diccionarios difieren en su significado. La manera de interpretar este término ha acercado a los hombres a Dios y los a alejado de él; y en otros casos a sido causa de guerras y enemistades.

La intención de este breve estudio, es abordar la palabra religión desde un punto etimológico e histórico que nos permita ver con más claridad su origen, definición y aplicación.

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Por muchos años la palabra religión a sido confundida con la superstición, lo paranormal y el espiritismo. Algunas fuentes como la National Geographic definen la religión como “el resultado del ser humano por contactarse con el ‘más allá.” Pero el significado original de la palabra está muy lejos de esta definición y de lo que hoy el mundo interpreta como religión.

Lactancio, un escritor cristiano del tercer siglo dijo que la “superstición es la adoración de lo falso, y la religión la adoración de lo verdadero” y que

En el latín existen dos términos para distinguir entre lo que se considera religión y superstición. Superstición (del latín supertitio) son aquellas creencias, tabúes, prácticas sobrepuestas a esta realidad y lo que se puede llegar a creer de un ser sobrenatural. Pero religión es diferente, ya que en el latín, religión encierra aquellas prácticas que definen nuestra relación con Dios y los hombres.

La etimología de la palabra religión se remonta al latín religare que significa enlazar, ligar y unir; y en otras aplicaciones significa ensamblar o juntar. Filósofos griegos y figuras cristianas durante los primeros siglos de la Iglesia, usaron la palabra religión para describir los principios, costumbres y prácticas que unen a una sociedad o comunidad. Lactancio añadió que la religión debe ser una “ligadura de piedad” que nos une a Dios.

La religión representa los vínculos, acuerdos y obligaciones que ligan la vida de un individuo a sus semejantes. Por definición, toda sociedad y forma de gobierno es la práctica de una religión, ya que el trabajo del gobierno es definir las leyes que ligan y regulan las relaciones de los gobernados.

Por otro lado, existen dos palabras griegas usadas en el Nuevo Testamento para describir religión. Una es eusebeia que significa piedad, la expresión externa de las cosas de Dios; y la otra palabra es thréskeia (θρησκια) que significa religión expresada en ritos. La palabra thréskeia aparece solo 4 veces en el Nuevo Testamento, mientras eusebia aparece 15 veces en el Nuevo Testamento. Para el Nuevo Pacto la religión es la práctica de la piedad en todas sus formas y manifestaciones; es lo que hoy llamamos caridad o benevolencia.

Ambas palabras describen la religión como formas externas y expresiones tangibles de mi relación con Dios. El apóstol Santiago hace uso de thréskeia en el verso 27 de su primer capítulo para exponer que la piedad expresada hacia el huérfano y la viuda es la forma de adoración limpia, o la práctica de la religión pura.

Pero existe una definición más contemporánea y más exacta a las definiciones que nos proveen el latín y el griego. En 1839, un abogado por el nombre de John Bouvier, produjo un diccionario de leyes que fue bien recibido por la comunidad legal de los Estados Unidos. En esta obra, Bouvier define la religión como:

Real piety in practice, consisting in the performance of all known duties to God and our fellow men. (La práctica de verdadera piedad, la cual consiste en el cumplimiento de todos los deberes hacia Dios y los hombres.)

Como hemos contemplado, desde los días de la antigua Roma y la Iglesia primitiva, hasta hace unos 180 años, los hombres entendidos consideran la religión como la práctica y la forma de relacionarnos con Dios y los hombres. Precisamente, Juan el Bautista vino predicando que el reino de Dios consistía en un cambio de actitud hacia Dios y los hombres. Cuando los hombres lo escucharon le preguntaron diciendo: “Entonces, ¿qué haremos? Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo… No exijáis más de lo que os está ordenado… No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.” La religión establece la manera de relacionarme con Dios, la cual a su vez define cómo me relaciono con mi prójimo. “El que ama a Dios, ame también a su hermano…”

El reformador inglés Hugh Latimer dijo: “La religión se sostiene sobre la piedad, la justicia y el bien hacer…” Tal fue la religión del Centurión en Capernaum, que le edificó una sinagoga a los judíos por amor a la fe de Abraham y el Señor lo reconoció diciendo: “Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe,” y como resultado sano a su siervo. Tal fue la religión de Cornelio, a quien Pedro dijo: “tu oración ha sido oída, y tu benevolencia ha sido recordada delante de Dios.” Tal fue la manera de Dorcas adorar a Dios que Lucas la describe diciendo: “Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.” Tan pura fue su religión, que el Señor la considero digna de levantarla de entre los muerto

A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.

Finalmente, tenemos la definición más clara de la palabra religión en las palabras del Señor cuando dijo: “Amarás al Señor tu Dios… y amarás a tu prójimo como a ti mismo;” esto es el cumplimiento de mi deber a Dios y los hombres. “No debíais a nadie nada sino el amaros unos a otros…”.

Desconocer el verdadero significado y origen de esta importante palabra nos lleva a practicar cosas que tienen “apariencia de piedad pero niegan la eficacia de ella.” Prácticas que no tiene poder de ligar y unir a la Iglesia de Dios. Pues no basta con estar juntos en un edificio, cantar y escuchar, es necesario ser “hacedores de la palabra” y así ligarnos por la práctica de la religión pura; pues ésta manifiesta verdadera armonía y allí Dios envía bendición y vida eterna.

La vida cristiana es más que relación, es religión; pues religión es el cumplimiento de mis deberes hacia Dios y los hombres.

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