Que Tienen En Común Dios & Las Mujeres

Existe algo que Dios y la mujer tienen en común. Según el documento A Longitudinal Analysis of Romantic Relationship Formation, las mujeres que prefieren relaciones de largo plazo, buscan un hombre con características altruistas, misericordioso y de buenas obras.

Sin embargo no solo son las mujeres quienes buscan estas características en los hombres, Dios también busca hombres altruistas, justos, fieles y de buenas obras, con quienes el pueda contar a largo plazo para el cumplimiento de sus propósitos.

Ejemplo de esto lo vemos en “las obras de Abraham,” que aunque la Biblia usa un lenguaje polisémico y metafórico para describirlas (y esto lo dejaremos para otro tema), el Nuevo Testamento relaciona las buenas obras de Cristo y sus seguidores con las obras de Abraham; pues si seguimos sus pisadas somos considerados sus hijos.

Otro ejemplo fue Moisés, el lider que enseño a Israel a sobrevivir en el desierto en una comunidad auto-suficiente y dependiente de Dios; estableciendo así un gobierno de voluntarios que se ayudaban mutuamente.

Vemos el ejemplo de Zaqueo, quien después de declarar su altruismo y justicia: dando “a los pobres la mitad de sus bienes y pagando lo que debía,” Jesús responde diciendo: “la salvación a llegado a esta casa.”

Vemos al Centurión en el evangelio de Lucas, quien construyo una sinagoga a los judíos. Al igual que Cornelio, hombre piadoso y lleno de compasión que abundaba en ofrendas las cuales subieron como un memorial ante Dios.

Cualquier mujer daría todo por tener un hombre de este calibre a su lado. Pero no son las únicas, Dios busca hombres con quienes el pueda contar y transmitir Su piedad, compasión y salvación al mundo, y establecer Su Reino de Justicia y Paz.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas

Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios.

Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.

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